Historia del club

A POCOS KILÓMETROS DE LA CIUDAD DE MAR DEL PLATA, EN CHAPADMALAL, PROVINCIA DE BUENOS AIRES, SE ENCUENTRA MARAYUÍ “VOY LLEGANDO AL MAR” EN GUARANÍ.
UN LUGAR LLENO DE ENCANTO EN EL QUE PERDURA EL SENTIMIENTO DE PAZ Y TRANQUILIDAD CON QUE FUE CONCEBIDO.

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En la década del 30, Don Federico J. Zorraquín (Pico), su esposa Isolina Landivar de Zorraquín y sus seis hijos veraneaban en Mar del Plata. Todos los veranos alquilaban un piso en el Hotel Bristol para alojar allí a toda familia y varios invitados parientes y amigos.

Resulta que en el verano de 1937 Doña Isolina se entera que el Hotel Bristol se cerraba definitivamente. Por tal motivo en el año 1938, Don Federico y su esposa Isolina le encomiendan la compra de una fracción de tierra a su hijo Fred con la idea de construir allí una chacra de veraneo para ellos, sus hijos y sus amigos y parientes.

En aquel entonces se remataban unas tierras cercanas a la costa que pertenecían a la Familia Martínez de Hoz y que eran parte del Haras Chapadmalal de su propiedad.

La familia Acevedo, en cabeza de Don Arturo, tenían la misma idea que Don Pico.

Consecuentemente, ambos terminan comprando en dicho remate, similares fracciones de campo linderas de unas 107 has cada una.

Así nació Santa Sylvina de los Acevedo y Marayui de los Zorraquin,

Se inició de inmediato una espléndida y calificada forestación y parquización con la intervención del afamado parquista Martín Ezcurra y con la colaboración de los Señores Salvador Bebe González Guerrico, los viveristas Brandinelli, Van Heden y la renombrada florista Sra. Coombs.

En 1943 se le encarga al Arquitecto Eduardo Sauze la construcción del ala noroeste de la “casa grande”. El año anterior, dicho profesional había terminado la “casa chica” que se conocería como la casa de los Bullrich. Eduardo Sauze trasladó a Marayui la genial impronta de diseño que lo prestigiara con la creación del Palacio Estrugamou. El proyecto de estilo normando, con sus paredes exteriores de piedra blanca, sus techos de pizarra francesa, sus pisos de roble y mármol, sus boisseries de roble y lambercianas y sus puertas de cobre y bronce, son muestra acabada de calidad y elegancia, que sumada a la sobriedad del diseño, dan lugar a una mansión de singular belleza.

Simultáneamente, Pico Zorraquin contrató los servicios del especialista en planificar y realizar canchas de golf Sr. Luther Koontz, quien diseñara los primeros nueve hoyos par 35 que en aquel entonces se construyeron en Marayuí y que estuvieron en uso hasta el año 1960.
Más adelante, en 1946 se construye el ala sudeste de la “casa grande”, siguiendo estrictamente el mismo estilo. La obra fue encomendada a los Arquitectos Guillermo y Miguel Madero, autores entre otros, del edificio del Jockey Club en San Isidro y numerosas residencias y cascos de estancias de todo el país.

ORÍGENES DE MARAYUÍ COUNTRY CLUB

Años más tarde, en 1982, los herederos del Sr. Federico “Pico” Zorraquín subdividieron la propiedad, adjudicándose a los Sres. Adela “Morita” Elortondo de Zorraquín, Susana “Putsy” Zorraquín, Federico “Fredy” Zorraquín, Jorge Richard Zorraquín y Julio F. Zorraquín, la “casa grande”, incluyendo las 70 hectáreas de magnífico parque que las rodean.

Ellos fueron quienes tomaron la decisión trascendente de transformar esta magnífica propiedad en un Club de Campo, con el fin de que pudiera ser gozada y admirada por los amantes del deporte y de la naturaleza.

Fue entonces cuando este grupo de emprendedores decidió contratar al prestigioso estudio de Arquitectos Ronald Fream Design Group de Santa Rosa, California, USA, para que elaborara el proyecto global de Marayuí Country Club, que incluyera una cancha de golf, canchas de tenis, lotes y dormy´s para su venta y financiación del proyecto. Designan entonces al Sr. Julio F. Zorraquín para que, en su representación, lleve adelante el proyecto y asuma la responsabilidad de su ejecución, nombrando al Sr. Roberto Hume para que, bajo la dirección de Ronald Fream Design Group, interprete y construya la cancha de golf, con arreglo a las pautas exigidas por la American Golf Asociation.

El campo de golf, par 72 y de 6433 yardas de extensión, fue inaugurado en 1985.

Para hacer un “revival” de toda la parquización de Marayui y su adaptación a este nuevo gran emprendimiento, se contrataron los servicios del afamado parquista Carlos Thays, quien llevó a cabo en Marayui un trabajo paisajístico digno de admiración.

Así nació Marayuí Country Club, que ofrece hoy un extraordinario club house con restaurante y alojamiento para sus asociados, salones para reuniones sociales y comerciales, sala de juegos, vestuarios, etc.. Ofrece también una particular cancha de golf de 18 hoyos con nueve fairways y tees de salidas dobles, driving range, seis canchas de tenis (todas ellas iluminadas), un frontón, una cancha de futbol reducida, áreas de entretenimiento y juegos para niños.

Marayuí goza de singulares paisajes a partir de las más variadas especies de árboles que le dan al entorno una múltiple gama de colores en todas las estaciones. Los amantes de la naturaleza podrán gozar de agradables caminatas en torno de su represa, el Tajamar de los Mimbres y por los bordes de su arroyo y/o cruzar el Puente de los Pinos, desde donde pueden observarse variadas especies de flora y fauna silvestre.

TODOS QUIENES INTEGRAMOS MARAYUÍ COUNTRY CLUB, QUEREMOS CONTAGIARLES ESE CARACTERÍSTICO SENTIMIENTO DE RELAX, DEPORTE Y VIDA SANA PARA TODA LA FAMILIA.